No.
No.
Ya no tengo silencios
ni ruidos olvidados
ni voz, ni gritos...
Ya no culpo al destino
si exitosamente hice algo.
Ya no huelo el aire con recelo
aspiro el sentir de los sentidos.
Ya no...
Ya aprendí que los sueños son
películas u hojas de un libro.
Ya se fueron los malos momentos
pero vuelven cuando
yo los llamo.
¿Por qué?
¿Por qué el ser humano
sienta raíces tan profundas?
suelen pudrirse en sus puntas.
Ya no me ahogo en un lago sin agua
ya no busco un problema irresoluto.
Ya mis poesías no tienen la canción
del Ave Fénix, ni las bases de Benedetti.
Ya no soporto las iniquidades
ya no sé ni qué me harta.
Sólo sé que ya no...
Ya no, es no.
©Susana Lidia Meza.
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